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ENTREVISTA A AGUSTÍN FERNÁNDEZ MALLO

Posted in Entrevistas on 10 enero 2009 by cuestiondeego

Agustín Fernández Mallo (La Coruña, 1967) es licenciado en Ciencias Físicas. En el año 2000 acuña el término Poesía Pospoética —investiga las conexiones entre el arte y las ciencias—, cuya propuesta ha quedado reflejada en los poemarios Yo siempre regreso a los pezones y al punto 7 del Tractatus (2001), Creta lateral Travelling (2004) y el poemario-perfomance Joan Fontaine Odisea [mi deconstrucción] (2005). En 2007 fue galardonado con el Premio Ciudad de Burgos de Poesía por su libro Carne de Píxel. En el 2006 publica su primera novela, Nocilla Dream, que fue seleccionada por la revista Quimera como la mejor novela del año y por El Cultural de El Mundo como una de las diez mejores. Crítica y público han coincidido en el deslumbramiento que está suponiendo este Proyecto Nocilla para las letras españolas, del que Nocilla Experience constituye la segunda entrega de la trilogía, y que concluirá con Nocilla Lab.

Eduardo Boix: ¿Por qué y para qué escribe Agustín Fernández Mallo?

Agustín F : Supongo que para entender el mundo construyendo otro.

E.B.: ¿Cómo descubriste tu vocación?

A.F.M.: No lo sé. Poco a poco. A través de la poesía, tanto de las poesía ortodoxa como de los grupos de música pop. Todo es muy azaroso. Había una máquina de escribir en una mesa y me puse a escribir. Si esa máquina no hubiera estado ahí, posiblemente no estaría hoy haciendo esta entrevista.
También me influyeron las ciencias a la hora de escribir. Veía un pulso poético en ellas, y no sabía cómo trasladarlo correctamente a una narrativa. Todo fue ir probando, ensayando, cometiendo muchos errores, pero sin desánimo, ya que estaba muy seguro de que lo que podría proponer tendría algún valor para alguien.

E.B.: ¿Cuales son los escritores u obras que siempre te acompañan? ¿A qué tipo de libros vuelves siempre para releer?

A.F.M.: Fundamentalmente son autores de poesía o ensayo. José Ángel Valente es al que más vuelvo. Pero también otros contemporáneos míos como Vicente Valero, Eduardo Moga o Manuel Vilas. En narrativa, aunque no quiera, inconscientemente, siempre vuelvo a Borges, a Cortazar, a Voris Bian o a Ballard. En ensayo suelo releer pasajes de Baudrillard, de Rorty, de Wittgenstein, entre otros.

E.B.: Cuando empezaste a escribir ¿Tenías en mente modelos literarios de escritores a los que querías imitar?

A.F.M.: Claro, sin imitación no hay aprendizaje, todo animal lo hace. El caso es, a través de esa imitación, llegar a descubrir una voz propia olvidando los modelos, que quedan en el subconsciente para siempre. Como modelos me remito a la pregunta anterior, a los que añado a Juan Benet, o a Don DeLillo.

E.B.: ¿Cual es el género literario que ves más importante?

A.F.M.: Personalmente, la poesía. Tal como estoy yo configurado, de ahí sale todo lo que escribo, sea lo que sea, incluso esta entrevista.

E.B.: ¿Tienes alguna manía a la hora de escribir? ¿Alguna rutina establecida o te basas en la inspiración del momento?

A.F.M.: No tengo rutina alguna. La rutina para escribir dificulta bastante mis textos. Sólo escribo cuando algo se me impone con mucha fuerza, de repente. El resto del tiempo veo la tele, que me encanta, y es una buena fuente de inspiración poética.

E.B.: ¿Qué piensas de los concursos literarios en el ámbito de la lengua hispana?

A.F.M.: Nada, hay de todo. No se puede generalizar. En general están bien para darse a conocer.

E.B.: ¿Son un recurso válido para escritores desconocidos?

A.F.M.: me remito a la anterior

E.B.: ¿Cómo es tu proceso de corrección?

A.F.M.: Corrijo poco en lo referente al contenido. Me fío mucho de la intuición, de la primera escritura. Cuando tengo que corregir mucho, dejo el texto porque algo falla. No es fluido. Después, siempre reconstruyo frases que no estaban bien, o cambio algo, pero tiendo a no recargar lo que está inicialmente escrito.

E.B.: ¿Vives la soledad del escritor? ¿Necesitas compartir lo que escribes con alguien? ¿Grupos o tertulias literarias, familiares, amigos…?

A.F.M.: Uff, no, no, no comparto con nadie lo que hago. Cuando lo tengo terminado y estoy muy seguro a veces se lo doy a leer a alguien, pero es muy raro que lo haga. La opinión de los demás, por valiosa que sea, y por respetable que sea, enturbia lo que quiero hacer, me confunde. Prefiero arriesgar solo. Y sale bien, pues fenomenal, y si sale mal, pues deportividad, no pasa nada.

E.B.: ¿Alguna vez te has sentido bloqueado? Si la respuesta es sí ¿Cómo lo has superado?

A.F.M.: Tal como te decía, escribo sin programación, así que mi propio proceso de escritura niega el bloqueo. Cuando no escribo no pasa nada, disfruto de otras cosas y no siento la necesidad de tener que escribir por narices, que lo genera la frustración en caso de no hacerlo.

E.B.: ¿Cuál es la frase o párrafo que más te ha dolido suprimir en alguno de tus escritos?

A.F.M.: Ja, extraña pregunta, pues no los sé. Nunca he suprimido una frase o párrafo que me causara dolor hacerlo. ¿Por qué habría de hacerlo si me gusta?

E.B.: ¿Cómo son tus relaciones con los editores? ¿Aceptas sugerencias en cuanto a cambios en el original o las consideras ingerencias en tu trabajo?

A.F.M.: Bueno, el caso es que jamás ningún editor me ha formulado una sugerencia de ese tipo, ni una coma, nada. Pero tal como soy, aceptaría muchos cambios en tanto no afecten el núcleo poético de la obra. Quiero decir que podría cambiar frases enteras. No soy del tipo de gente que cree que todo lo que escribe tiene una importancia tremenda. Es más, creo lo contrario, que no tiene casi importancia, y que todo es contingente e intercambiable sin que al mundo le afecte.

E.B.: ¿Qué tipo de público tienes en mente mientras escribes? ¿Crees que hay una diferencia entre la literatura “para mujeres” y la literatura “para hombres”?

A.F.M.: Antes quizá si había diferencia. Ahora, en las generaciones más jóvenes, creo que no. Lo considero un poco anacrónico.
No tengo en mente ningún público, absolutamente ninguno. Me tengo a mí de público y a mis intereses creativos; sólo eso.

E.B.: ¿Aceptas la crítica? ¿Cómo te afecta en tu siguiente trabajo?

A.F.M.: Claro que la acepto, tanto la mala como la buena, siempre y cuando esté basa en criterios literarios. Tengo claro que querer gustar a todo el mundo es naif, y me encanta cuando alguien me dice educadamente y sin acritud que mis novelas o poemarios no le gustan. Lo que ocurre es que después hay gente muy agresiva, que critica tus libros en base a argumentos extraliterarios (la camisa que llevas, que si tu primo tiene los ojos verdes, etc). A estos últimos no les hago ni caso, hasta me río de esa locura.

E.B.: ¿Crees que escribir sirve de valor catártico? ¿Te enseña algo sobre tu propia personalidad?

A.F.M.: Claro, es inevitable. Lo que uno escribe siempre habla de uno. Pero eso es una consecuencia tangencial, residual de la creación. Salvo excepciones bastante raras, el objetivo cuando creas algo debe ser otro, no terapéutico, si quieres que tu obra esté bien.

E.B.: ¿Qué se puede conocer de Agustín a través de sus historias? ¿Es él mismo o se esconde tras el velo de sus personajes y sus tramas?

A.F.M.: Todo escritor es idéntico a sus libros, por la sencilla razón de que nadie puede escribir o hablar o pensar de lo que le es absolutamente ajeno.

E.B.: ¿Cuál es tu ambición como escritor? ¿Dónde quieres llegar?

A.F.M.: No lo sé. Supongo que a tener total libertad para crear sin impedimentos externo, pero como eso es lo he hecho siempre, en ese sentido creo ya lo he conseguido.

E.B.: Y finalmente, ¿Qué consejos darías a un escritor novel con ganas de empezar a publicar?

A.F.M.: Creo que lo más importante en un creador es, una vez pasada una etapa de aprendizaje, investigar su propio sistema, inventar su propio lenguaje, por extravagante o raro que este sea, si lo desarrolla llegará a tener esa estética propia que hace verdaderamente importante a un autor. Libertad estética, y riesgo. Hay muchos caminos por desarrollar.
Muchas gracias por tu tiempo Agustín y adelante.

ENTREVISTA A ANA PÉREZ CAÑAMARES

Posted in Entrevistas on 29 diciembre 2008 by cuestiondeego

Ana Pérez Cañamares (1968) nació en Santa Cruz de Tenerife y en la actualidad vive en Madrid. Algunos de sus cuentos han aparecido en antologías tales como Por favor sea breve (Editorial Páginas de Espuma, 2001), Lavapiés (Editorial Ópera Prima, 2002), Maldito amor mío (Editorial Signo Tres, Lima, 2002), o Escritos disconformes. Nuevos modelos de lectura (Ediciones Universidad de Salamanca, 2004). Ha ganado premios de poesía y relatos. Colabora con algunos de sus poemas en las antologías Qué nos han hecho (Editorial Isla Varia), Resaca/Hank Over. Un homenaje a Charles Bukowski (Random House Mondadori), Versus.12 Rounds (Ediciones del Satélite) y Bukowski Club Jam Session de Poesía 06-08 (Ediciones Escalera), así como en distintas revistas impresas y digitales. Escribe diariamente en su blog El alma disponible (http://elalmadisponible.blogspot.com). En el 2007 publicó su primer libro de poemas, La alambrada de mi boca, en la Editorial Baile del Sol y este año se reeditará en la misma editorial el libro de relatos En días idénticos a nubes. En la actualidad prepara su segundo poemario.
Eduardo Boix: ¿Por qué y para qué escribe Ana Pérez Cañamares?
Ana Pérez: La escritura me da la imagen más fiel de mí misma y del mundo, la que yo siento como más cercana a la verdad. Necesito ese espacio de soledad, de reflexión, de esfuerzo y reposo que es para mí la escritura. Es una cuestión de higiene mental y emocional.

E.B.: ¿Cómo descubriste tu vocación?

A.P.C.: Lo cierto es que fue muy temprana. Siempre me gustaron las palabras. Desde muy pequeña leía de todo. Creo que tenía unos nueve años cuando empecé a escribir cuentos y poemas que le leía a mi madre.

E.B.: ¿Cuales son los escritores u obras que siempre te acompañan? ¿A qué tipo de libros vuelves siempre para releer?

A.P.C: No suelo releer libros enteros, pero sí vuelvo a ciertos poemas. Creo que los poetas que más he releído son Sharon Olds y Yehuda Amijai. Ambos me estremecen por su honestidad. De Sharon Olds me impresiona su valentía, su crudeza, de Amijai su capacidad para ir más allá de lo visible, lo inmediato. Y también he releído mucho a Carver. Siempre me emociona.

E.B.: Cuando empezaste a escribir ¿Tenías en mente modelos literarios de escritores a los que querías imitar?

A.P.C.: No, creo que empecé muy ingenuamente. Luego sí me han dejado su impronta autores como David González, Bukowski, Carver… poetas que me abrieron la mente en cuanto a qué puede ser literario. Me corroboraron que uno mismo es suficientemente complejo y rico como para ser un tema literario. También gracias a ellos descubrí que el lenguaje poético puede ser claro, directo, coloquial.

E.B.: ¿Cual es el género literaria que ves más importante?

A.P.C: Para mí, la poesía, sin ningún género de dudas. He disfruto de novelas y relatos, pero lo que me da la poesía no me lo ha dado otro género. Ahora mismo soy incapaz de leer nada que no sea poesía. Bueno, sí, el periódico y los prospectos de los medicamentos.

E.B: ¿Tienes alguna manía a la hora de escribir? ¿Alguna rutina establecida o te basas en la inspiración del momento?

A.P.C.: Si se me ocurre algo, lo apunto esté donde esté. Luego lo paso a limpio en el ordenador –siempre con una cerveza y con el tabaco cerca, y en silencio. Y a partir de ahí, limpio, tacho, reescribo… Suelo dejar los textos descansar un tiempo antes de volver con ellos. La inspiración te da una tema, una imagen, un verso… El poema se debe al trabajo, al trabajo y al trabajo.

E.B.: ¿Qué piensas de los concursos literarios en el ámbito de la lengua hispana? ¿Son un recurso válido para escritores desconocidos?

A.P.C.: No me interesan los concursos. Por lo que sé, la mayoría se deben a intereses ajenos a lo literario. Aunque puedo entender que alguien desconocido se presente a alguno de ellos; sobre todo son interesantes si conllevan la publicación. Pero, personalmente, nunca me compraría un libro porque hubiera sido premiado. Y en cuanto a presentarme… lo he hecho en alguna ocasión, pero no creo que vuelva a hacerlo, no me siento a gusto exponiendo mis textos a un juicio para ser mejor o peor que otros.

E.B.: ¿Cómo es tu proceso de corrección?

A.P.C.: Es lo que me lleva más tiempo. Siempre trato de llegar lo más lejos que me permita el texto, descubrir qué tiene de nuevo, de revelador para mí, y qué puede tener de interesante para otros, cómo puedo transmitir lo que he visto de la manera más clara y sencilla posible. Esto último es muy importante para mí. Como te decía, dejo reposar los textos y después de un tiempo trato de leerlos con la mente más ingenua e inocente posible, como si fueran ajenos a mí.

E.B.: ¿Vives la soledad del escritor? ¿Necesitas compartir lo que escribes con alguien? ¿Grupos o tertulias literarias, familiares, amigos…?

A.P.C.: La mayor parte del trabajo de escritor es de una soledad inapelable. Con el tiempo, he descubierto que me produce placer ese silencio en el que escuchas los ecos de lo que has ido acumulando. Y luego, la poesía tiene esa segunda parte, en la que empiezas a mostrar lo leído a alguien. En mi caso, suelen ser un par de personas cercanas, a no ser que publique algún poema en mi blog y lo lea más gente… Y por fin, una vez que doy por terminados los poemas, cuando tengo ocasión de leerlos en un recital, llega el momento mágico en el que lees para la gente y tus palabras son escuchadas. Ése es el premio grande.

E.B.: ¿Alguna vez te has sentido bloqueada? Si la respuesta es sí ¿Cómo lo has superado?

A.P.C: La palabra no es bloqueada. No me angustio: si no tengo nada que decir o no puedo hacerlo, no digo nada. A veces la marea de la vida te arrastra, pero eso no quiere decir que estés quieto o bloqueado. Llegará el momento de contarlo. Simplemente, tengo la impresión de que acumulo cosas –que a veces, según suceden, no tengo tiempo, ganas o fuerzas para procesar- y que luego llegará el momento de escribirlas. Hasta el momento, antes o después, siempre ha llegado.

E.B.: ¿Cuál es la frase o párrafo que más te ha dolido suprimir en alguno de tus escritos?

A.P.C.: Algún buen verso en un poema mediocre… Pero cada vez me duele menos. Tengo la idea de que lo que vale la pena siempre regresa. Y, además, por carácter, soy bastante autoexigente.

E.B.: ¿Cómo son tus relaciones con los editores? ¿Aceptas sugerencias en cuanto a cambios en el original o las consideras ingerencias en tu trabajo?

A.P.C.: Hasta ahora, nadie me ha cambiado ni una coma. Tengo una relación estupenda con los editores de Baile del Sol, que han publicado mi último poemario y van a reeditar en breve un libro de relatos que escribí hace tiempo. Y en cualquier caso, si alguna vez un editor me hiciera una sugerencia, la escucharía. Pero siempre me reservaría la última palabra.

E.B.: ¿Qué tipo de público tienes en mente mientras escribes? ¿Crees que hay una diferencia entre la literatura “para mujeres” y la literatura “para hombres”?

A.P.C.: No tengo a nadie y tengo a todos. Personalmente, atendiendo a mis gustos literarios, no hago una división entre literatura para mujeres y para hombres. Es una tema que no me preocupa ni como lectora ni como escritora.

E.B.: ¿Aceptas la crítica? ¿Cómo te afecta en tu siguiente trabajo?

A.P.C.: Parto de la base de que si alguien te critica o te comenta algo, es que se ha tomado su interés, así que suelo escucharlas con atención. He aprendido y aprendo bastante de las opiniones ajenas. Y si no me interesan, o veo que la intención no está clara, las dejo pasar y ya está.

E.B.: ¿Crees que escribir sirve de valor catártico? ¿Te enseña algo sobre tu propia personalidad?

A.C.P.: Entre otras muchas cosas, sí, escribir es una catarsis, una liberación, un cambio, un ajuste de cuentas, un movimiento hacia algo. Y en la pelea por encontrar una palabra precisa, que se ajuste a lo que pienso o siento, aprendo mucho de mí misma, descartando, eligiendo, escarbando. Una de las cosas que he aprendido se resume en una frase de Bukowski que encabezaba mi primer poemario, La alambrada de mi boca. La frase dice: “Qué valentía tiene mi memoria”.

E.B.: ¿Qué se puede conocer de Ana a través de sus historias? ¿Es él mismo o se esconde tras el velo de sus personajes y sus tramas?

A.P.C.: Cuando escribía relatos, supongo que se podía saber a través de las tramas qué es lo que me interesa, y también saber de mi vulnerabilidad gracias a la de los personajes. Desde que escribo poesía, no me escondo en ninguna parte. Mi poesía habla de mí, lo que ocurre es que intento escarbar lo suficientemente hondo como para que al final hable de cualquiera. Además, yo no me entiendo sin el mundo que me rodea, así que hablo del mundo y de mi tiempo pero dejando claro que lo hago desde mi perspectiva. En definitiva: creo que me pongo en la piel del otro mirando hacia dentro.

E.B.: ¿Cuál es tu ambición como escritora? ¿Dónde quieres llegar?

A.P.C.: No soy ambiciosa en términos de éxito, ventas… No me interesa para nada tener una columna en un periódico ni vivir de esto. Yo lo que quiero es seguir escribiendo y llegar a la gente que me lea. Mirar hacia atrás y estar orgullosa de lo que le he dado a la escritura y agradecida a lo que la escritura me ha dado a mí.

E.B.: Y finalmente, ¿Qué consejos darías a un escritor novel con ganas de empezar a publicar?

A.P.C.: Que no tenga prisa en publicar. Que sea honesto consigo mismo, con lo que escribe. Que considere si está dando todo lo que tiene para dar. Que reflexione si la escritura es una auténtica necesidad. Y que lea, que lea, que lea… Leer y escribir son dos actos de honestidad y soledad. No todo el mundo, o mejor dicho, no en todo momento tenemos fuerzas para ser honestos y estar solos.
Gracias Ana, abrazos y suerte.

ENTREVISTA A INMA LUNA

Posted in Entrevistas on 18 octubre 2008 by cuestiondeego

Inma Luna (Madrid, 1966) es periodista. En narrativa ha publicado Las mujeres no tienen que machacar con ajos su corazón en el mortero (Baile del Sol, Tenerife, 2008). En poesía ha publicado El círculo de Newton (Baile del Sol, Tenerife, 2007), Nada para cenar (LFC Ediciones, obra ganadora del Premio Local de Poesía Villa de Leganés 2005) y ha participado, junto a Uberto Stabile y Antonio Orihuela en la antología De ronda en ronda, antología itinerante de poetas españoles en México (Ediciones del Ermitaño –México- y Baile del Sol –Tenerife-, 2007). También está presente en la antología Poesía y ética, de la colección “Voces del Extremo”, Fundación Juan Ramón Jiménez, Moguer (Huelva), 2005.
Ha colaborado, asimismo, con las revistas literarias Alex Lootz, Minguante, La hamaca de lona, Piedra del molino, Sulscrito, Nayagua y The Chidren’s Book of American Birds. Vinalia Trippers ha seleccionado algunos de sus versos para el suplemento Poesmash.
Ha publicado diferentes relatos en libros colectivos y revistas. Algunos de sus textos han sido traducidos al portugués y al italiano.
Blog: http://inmalunatica.blogspot.com/

Hoy con su amable predisposición ha concedido una entrevista a este servidor.

Eduardo Boix: ¿Por qué y para qué escribe Inma Luna?

Inma Luna: Lo que escribo nace fuera de mí, lo voy percibiendo de manera casi inconsciente y, de repente brota, como una especie de eclosión, en ese momento ya no depende de mí, no tengo más remedio que escribirlo, no es algo que yo decida. Si dejara dentro todo eso supongo que ocurriría algún tipo de catástrofe en mi interior. Además pienso que cada persona tiene un modo de comunicar, sea lo que sea lo que haga en su vida, la escritura es también eso para mí, una forma de comunicación.

E.B.: ¿Cómo descubriste tu vocación?

I.L.: Siempre me recuerdo escribiendo, leyendo y escribiendo. Supongo que son cosas que te descubren a ti más que tú a ellas.

E.B.: ¿Cuales son los escritores u obras que siempre te acompañan? ¿A qué tipo de libros vuelves siempre para releer?

I.L.: Soy ecléctica en las lecturas, leo casi todo lo que pillo, lo que me recomiendan, lo que cae en mis manos… Lo malo es que cuando estoy escribiendo mis lecturas pierden inocencia y busco a los escritores que más me estimulan. Clarice Lispector siempre me conmueve, Roberto Bolaño me impresiona, Marguerite Duras, Kawabata, Nabokov, García Márquez, Anna Gavalda, Bohumil Hrabal, Dante Alighieri…, son también buenas referencias.

E.B.: Cuando empezaste a escribir ¿Tenías en mente modelos literarios de escritores a los que querías imitar?

I.L.: No exactamente. Por supuesto que todas nuestras lecturas dejan poso en la manera de escribir pero no me decidí a publicar hasta que no fui capaz de abandonar de alguna forma los modelos y descubrir mi propia voz.

E.B.: ¿Cual es el género literario que ves más importante?

I.L.: No creo que se pueda hablar de importancia a este respecto. Yo leo mucha novela pero siempre intercalo algo de poesía, últimamente sobre todo de la gente que conozco, y los ensayos me resultan también muy interesantes, especialmente los relacionados con la antropología y la filosofía.

E.B.: ¿Tienes alguna manía a la hora de escribir? ¿Alguna rutina establecida o te basas en la inspiración del momento?

I.L.: No soy nada maniática. Puedo escribir en una libreta, en el ordenador, de día o de noche, en casa, en un avión, donde se tercie. Lo de la inspiración me encanta, sobre todo la sorpresa que me produce cuando llega pero también dedico mucho tiempo a escribir y procuro que no pase ningún día sin parir algo aunque no me guste del todo o necesite retoques, o lo guarde para siempre, o lo borre al día siguiente.

E.B. : ¿Qué piensas de los concursos literarios en el ámbito de la lengua hispana? ¿Son un recurso válido para escritores desconocidos?

I.L.: Claro que son un recurso válido. Yo misma publiqué mi primer libro de poemas “Nada para cenar” gracias a un concurso y eso, entre otras cosas, me dio impulso para continuar con la literatura. Se oye hablar mucho de los concursos amañados pero yo creo que hay certámenes limpios y que pueden ser una vía estupenda para publicar.

E.B.: ¿Cómo es tu proceso de corrección?

I.L.: Eso lo he ido aprendiendo con el tiempo. Tampoco corrijo demasiado, creo que hay que dejar fluir las historias o los poemas, dejarlos reposar y después darles una vuelta pero casi siempre lo primero que sale es lo que de verdad querías contar.

E.B.: ¿Vives la soledad del escritor? ¿Necesitas compartir lo que escribes con alguien? ¿Grupos o tertulias literarias, familiares, amigos…?

I.L.: Hay un tiempo para cada cosa. Escribir es un acto solitario pero he aprendido que compartir lo que se escribe resulta muy placentero, sobre todo cuando percibes la cercanía de los que te leen o te escuchan. Mi primer recital, en los encuentros de Moguer que organiza Antonio Orihuela, fue todo un acontecimiento para mí, me di cuenta de que la gente compartía mis poemas y los hacían suyos, no me imaginaba que pudiera ser así. Después, en todos los sitios donde he leído he podido comprobar que se produce un clima fantástico y la receptividad y el respeto de los que escuchan es muy emocionante. Cuando alguien me dice que lo que yo he escrito lo ha sentido como algo propio es cuando me doy cuenta de que esto merece la pena. Ahora, además, con los blogs, la respuesta de los lectores es prácticamente inmediata y esto supone una ventaja muy grande para los escritores, este feed back es muy importante para mí porque me descubre cosas que no vería de otra manera.

E.B.: ¿Alguna vez te has sentido bloqueada? Si la respuesta es sí ¿Cómo lo has superado?

I.L.: Procuro no pensar en estos términos. Cuando sé lo que quiero contar y no encuentro la forma le doy muchas vueltas, escribo en la cabeza mientras estoy cocinando o pasando el aspirador o nadando, voy buscando las claves que me permitan acercarme a lo que quiero expresar y si no doy con ello paso a otra cosa, si la idea ha de volver, ya volverá, hay que darle su tiempo.

E.B.: ¿Cuál es la frase o párrafo que más te ha dolido suprimir en alguno de tus escritos?

I.L.: No me duele tachar, más bien al contrario. Me gusta la literatura poco redundante así que cuanto más pueda decir con menos palabras, mejor. Si encuentro una imagen concisa que pueda sustituir a una larga descripción, me quedo con eso.

E.B.: ¿Cómo son tus relaciones con los editores? ¿Aceptas sugerencias en cuanto a cambios en el original o las consideras injerencias en tu trabajo?

I.L.: Siempre escucho las sugerencias y las tengo en cuenta pero para mí es fundamental que los cambios propuestos no afecten a la esencia de lo que quiero contar. Las opiniones externas te hacen ver cosas que es difícil apreciar desde dentro y eso es bueno así que lo primero es escuchar y reflexionar acerca de lo que te plantean, a veces estás de acuerdo con los cambios y otras veces te quedas con la primera versión.

E.B.: ¿Qué tipo de público tienes en mente mientras escribes? ¿Crees que hay una diferencia entre la literatura “para mujeres” y la literatura “para hombres”?

I.L.: No sería capaz de escribir pensando en un posible lector…, o lectora. Creo que el proceso es más bien el contrario. Son los lectores quienes se inclinan por cierto tipo de historias. Lo de la literatura para mujeres o para hombres es un invento que yo no me creo. Lo importante es que lo que leas te llegue al corazón. Mi libro de relatos se titula “Las mujeres no tienen que machacar con ajos su corazón en el mortero” pero curiosamente esta frase la pronuncia un personaje masculino. En las historias de este libro tanto los hombres como las mujeres buscan el modo de escapar de ese final, ser machacados. Me gustó mucho que un lector hombre me dijera que alguno de estos cuentos parecía que hablasen de él mismo. Esta misma opinión la recibí también de una mujer.

E.B.: ¿Aceptas la crítica? ¿Cómo te afecta en tu siguiente trabajo?

I.L.: Más que de críticas hablaría de opiniones. Por supuesto que las tengo en cuenta pero intento que no me afecten negativamente a la hora de escribir. Aprecio todo lo que me dicen pero también tengo que ser honesta conmigo misma y con mi forma de hacer literatura, sobre todo para que lo que escribo no se me haga ajeno, para no perder naturalidad.

E.B.: ¿Crees que escribir sirve de valor catártico? ¿Te enseña algo sobre tu propia personalidad?

I.L.: Por supuesto. Esa es una de las facultades de la escritura. En mi caso te puedo contar que han ocurrido cosas en mi vida a las que yo no encontraba explicación y releyendo mis poemas me he dado cuenta de que ya estaban ahí sin que las percibiese, sentimientos que me habían salido por los poemas antes de que yo fuese consciente de que existían.

E.B.: ¿Qué se puede conocer de Inma a través de sus historias? ¿Es ella misma o se esconde tras el velo de sus personajes y sus tramas?

I.L.: Supongo que es inevitable dejar algo de nosotros mismos en lo que escribimos. Desde luego en la poesía hay todo de mí, de mi forma de percibir el mundo. La narrativa es otra cosa, ahí es donde exploro otros puntos de vista, en mis relatos aparecen personajes que no tienen nada que ver conmigo pero me excita ponerme en su piel y mirar con sus ojos. No tengo ninguna intención de esconderme en ellos más bien de sumergirme y dejarme llevar.

E.B.: ¿Cuál es tu ambición como escritora? ¿Dónde quieres llegar?

I.L.: Ahora mismo estoy con un montón de proyectos entusiasmantes. Participo en dos antologías de mujeres poetas que saldrán en 2009, “23 pandoras” (Ed. Baile del Sol) y “La manera de recogerse el pelo” (Bartleby Editores), además estoy codirigiendo un cortometraje del que soy guionista y que se podrá ver en marzo, acabo de empezar también las presentaciones de “Las mujeres no tienen que machacar con ajos su corazón en el mortero”, mientras, me sigo peleando con mi primera novela, así que lo que me gustaría es seguir por ese camino, dedicarme a la literatura tanto como pueda.

E.B.: Y finalmente, ¿Qué consejos darías a un escritor novel con ganas de empezar a publicar?

I.L.: Pues que crea en lo que hace y se acerque a aquellas editoriales que están apostando por gente nueva y que están haciendo muy buen trabajo en ese sentido. Mientras llega el momento de publicar, internet es un buen medio para hacerlo, es accesible y estimulante.
Gracias Inma y suerte en este largo viaje de la literatura.

ENTREVISTA A CARLOS CEBRIÁN

Posted in Entrevistas on 3 octubre 2008 by cuestiondeego

Carlos Cebrián es mi maestro y amigo. un poeta que no ha tenido el reconocimiento que debiera, pero que el tiempo pondrá donde debe estar. Carlos o Javi como le llamamos los amigos ha tenido la gentileza de contestar a unas preguntas.

Obras:

Poesía:

-Poemas de lluvia y alquitrán (libro colectivo Poemas de ediciones Inauditas) (1987)
-Publicado poemas en el libro colectivo 93 poemas de los 80(1989)
-Heroína (1991)
-Humo que se va (1999)
-Ciclo Alimentando lluvias del Instituto Juan Gil Albert de Alicante Pliego nº 8
-Celebración del Milagro (2005)

Prosa:

-Las noches de marzo (En el colectivo Ciclos narraciones) (1989)
-De belleza perezosa (En el libro Frutos del tiempo editado en la colección Temes D´Elx publicado por el Instituto Municipal de cultura). (2000)
-Cosas Mínimas (Artículos y autorretratos) (En preparación)

Eduardo Boix-¿Por qué y para qué escribe CARLOS CEBRIÁN?

Carlos Cebrián-Por pura necesidad, cuando no lo necesito, como hoy en día, no escribo.

E.B.-¿Cómo descubriste tu vocación?

C.C.-Me descubrió ella a mí, y yo lo descubrí mientras escribía poemas durante los exámenes de ciencias naturales en el instituto.

E.B.-¿Cuales son los escritores u obras que siempre te acompañan? ¿A qué tipo de libros vuelves siempre para releer?

C.C.-Principalmente a Paul Auster, Gabriel Ferrater, Carlos Castán, Edgar Allan Poe. Baudelaire, Joan Perucho, Vila-Matas, Sergio Pitol, Quin Monzó, Plotino, Platón… Se puede hacer interminable.

E.B.-Cuando empezaste a escribir ¿Tenías en mente modelos literarios de escritores a los que querías imitar?

C.C.-Ya lo he comentado antes, tenía referencias clásicas, lo que estudiábamos.

E.B.-¿Cual es el género literaria que ves más importante?

C.C.-La poesía.

E.B.-¿Tienes alguna manía a la hora de escribir? ¿Alguna rutina establecida o te basas en la inspiración del momento?

C.C.-Ni una cosa ni la otra, solamente la intención y la necesidad de hacerlo.

E.B.-¿Qué piensas de los concursos literarios en el ámbito de la lengua hispana? ¿Son un recurso válido para escritores desconocidos?

C.C.-Me da exactamente lo mismo

E.B.-¿Cómo es tu proceso de corrección?

C.C.-Corregir, volver a corregir, y volver a corregir, siempre.

E.B.-¿Vives la soledad del escritor? ¿Necesitas compartir lo que escribes con alguien? ¿Grupos o tertulias literarias, familiares, amigos…?

C.C.-Me da exactamente lo mismo.

E.B.-¿Alguna vez te has sentido bloqueado? Si la respuesta es sí ¿Cómo lo has superado?

C.C.-Sí, y no lo he superado todavía.

E.B.-¿Cuál es la frase o párrafo que más te ha dolido suprimir en alguno de tus escritos?

C.C.-No lo sé.

E.B.-¿Cómo son tus relaciones con los editores? ¿Aceptas sugerencias en cuanto a cambios en el original o las consideras ingerencias en tu trabajo?

C.C.-Prácticamente nulas. Si fueran adecuadas las aceptaría.

E.B.-¿Qué tipo de público tienes en mente mientras escribes? ¿Crees que hay una diferencia entre la literatura “para mujeres” y la literatura “para hombres”?

C.C.-No sabe, no contesta.

E.B.-¿Aceptas la crítica? ¿Cómo te afecta en tu siguiente trabajo?

C.C.-Me trae al pairo aunque debo respetarla.

E.B.-¿Crees que escribir sirve de valor catártico? ¿Te enseña algo sobre tu propia personalidad?

C.C.-Me enseña a desconocerme, profundamente

E.B.-¿Qué se puede conocer de Cebrián a través de sus poemas? ¿Es él mismo o se esconde tras el velo de sus personajes?

C.C.-Se puede adivinar su absoluto caos emocional.

E.B.-¿Cuál es tu ambición como escritor? ¿Dónde quieres llegar?

C.C.-Ninguna, exactamente adonde estoy.

E.B.-Y finalmente, ¿Qué consejos darías a un escritor novel con ganas de empezar a publicar?

C.C.-Ninguno, únicamente que escriba si es capaz de hacerlo y si no lo es que no insista.

Gracias y suerte.

ENTREVISTA A DAVID GONZÁLEZ

Posted in Entrevistas on 28 septiembre 2008 by cuestiondeego

David González (San Andrés de los Tacones, 1964) es poeta y narrador español. Ø Sus poemas han sido traducidos al portugués, al inglés, al alemán, al árabe y al húngaro. Ha sido incluido en los siguientes diccionarios:
Ø Diccionario Bibliográfico de la poesía española (siglo XX). Ángel Pariente, Editorial Renacimiento, Sevilla, 2003.
Ø Diccionario Espasa de literatura española. Jesús Bregante, Espasa Calpe S. A., Madrid, 2003.

Ha publicado diveros poemarios y en diversas antologias, podriamos destacar:

-En las tierras de Goliat. Ediciones Baile del Sol, Tenerife, Islas Canarias, 2008.

-Algo que declarar. Bartleby Editores, Madrid, 2007. Este libro ha recibido una subvención a la creación literaria por parte de La Consejería de Educación y Cultura del Principado de Asturias.

-Sparrings. Línea de Fuego, Asturias, 2000. Este libro también ha sido editado en versión digital en Internet: http://www.portaldepoesia.com/

-El demonio te coma las orejas. Asociación Cultural Crecida, Ayamonte, Huelva, 1997.

En las antologias:

-Poesía para bacterias. Selección de Sergi Puertas. Prólogo de Los violadores del verso. Ediciones Montañas y Hombres, Huesca, 2008.

-Once poetas críticos en la poesía española reciente. Enrique Falcón, coordinador. Ediciones Baile del Sol, Tenerife, Islas Canarias, 2007

Entre otros.

Dirige, desde los años noventa, la colección de poesía Zigurat, editada por el Ateneo Obrero de Gijón. Su producción literaria se entronca con la poesía de la conciencia. Ante todo David es un amigo, generoso. Y un gran poeta que a fuerza de una gran calidad está haciendose un nombre en este mundo de la literatura. Gracias a su generosidad hemos podido realizar esta entrevista.

Eduardo Boix-¿Por qué y para qué escribe David González?

David González-Escribo, y lo digo siempre, para limpiarme por dentro. Y también para, como una vez me comentó Alén, el batería de Marea, arrojar luz sobre las sombras.

E.B.-¿Cómo descubriste tu vocación?

D.G.-De manera inconsciente, la descubrí de crío. Primero, a través de unos cuadernos que se conservaban de mi abuelo por parte de madre, unos cuadernos en los que él pegaba recortes de periódico o poemas o párrafos de cartas. Y luego, cuando iba a clase particular, me quedé prendado de la belleza de la estilográfica y de la caligrafía del padre de la maestra que, curiosamente, era profesor de matemáticas.
De manera ya consciente, descubrí mi vocación durante mi estancia en los hoteles del estado, es decir, en la cárcel, cuando mi consciencia y conciencia se rompieron en mil pedazos al observar que tan cabrones eran algunos presos como algunos carceleros.

E.B.-¿Cuáles son los escritores u obras que siempre te acompañan? ¿A qué tipo de libros vuelves siempre para releer?

D.G.-A la primera pregunta te respondería que Varlam Shalámov, Sharon Olds, Louis Ferdinand Céline, Truman Capote, Neal Cassady, Salinger, John Fante, Louis Ferdinand Céline, las novelas autobiográficas de Bret Easton Ellis o Tobías Wolf, En el camino de Jack Kerouac, la poesía de Raymond Carver y Charles Bukowski, Walt Whitman, Jim Carroll…
A la segunda pregunta te respondo que con todo lo que uno tiene que leer, el hecho de releer me parece una pérdida de tiempo, y como mucho suelo releer algún poema suelto o algún párrafo de alguna novela o de algún libro de relatos, pero ya te digo, hay muchos libros que leer como para perder el tiempo releyendo. Sobre todo si cuando lees por primera vez un libro lo haces prestándole toda la atención que se merece.

E.B.-Cuando empezaste a escribir ¿Tenías en mente modelos literarios de escritores a los que querías imitar?

D.G.-Si un proyecto de escritor empieza imitando, chungo. Lo que sí hay son escritores de los que uno aprende o de los que admiras su coraje a la hora de enfrentarse a la vida. Y en ese sentido mis modelos, cuando empecé a escribir en serio, y cuando aún me quedaba mucho por leer, eran Bret Easton Ellis, James Joyce, Sherwood Anderson, Henry Miller, Neal Cassady, Kerouac, Ryu Murakami, Bukowski y Céline.

E.B.-¿Cual es el género literario que ves más importante?

D.G.-No creo en los géneros literarios, y menos en esta sociedad en que nos ha tocado vivir y en la que uno de sus signos distintivos es la mezcla. Los géneros literarios son cosa de los críticos, que de algo tienen que escribir.

E.B.-¿Tienes alguna manía a la hora de escribir? ¿Alguna rutina establecida o te basas en la inspiración del momento?

D.G.-Para escribir me baso en la inspiración. No creo para nada en eso que afirman muchos escritores de que no creo en la inspiración, pero si existe que me pille trabajando. Para mí, escribir no es un trabajo, puede ser una devoción o un sufrimiento, pero nunca un trabajo, para eso ya era el último mono del escalafón de una empresa del metal. Escribir es crear, y crear nunca es sinónimo de trabajar. Para escribir algo, necesitas de la inspiración, la que te dicta el primer verso de un poema, o el último, o en ocasiones el poema entero…
Ahora bien, una vez empiezo a escribir, sí que tengo rutinas: no puedo escribir sin música, escribo a mano, luego lo paso al ordenador, imprimo, corrijo, tacho, lo vuelvo a escribir a mano y de nuevo al ordenador, cambio de bolígrafo a cada libro que termino, y para buscar adjetivos, no lío cigarros como Plá sino canutos.

E.B.-¿Qué piensas de los concursos literarios en el ámbito de la lengua hispana? ¿Son un recurso válido para escritores desconocidos?

D.G.-Pienso que los concursos fomentan la envidia, la competitividad y en algunos casos la fama que estos generan en el escritor ganador puede hacer que este escritor en vez de escribir mejor tienda a hacerlo cada vez peor. En mi opinión, la literatura debería regirse por el verbo aprender, compartir, pero nunca, en ningún caso, competir. Aunque, dicho de paso, en muchos premios ni siquiera se compite, ya que el premio está concedido de antemano.

E.B.-¿Cómo es tu proceso de corrección?

D.G.-Interminable. Corregir lleva más trabajo que escribir. De hecho, corregir es la esencia de la escritura. No creo para nada en la escritura automática y todas esas historias. Creo que hay que corregir hasta la saciedad, hasta que no sobre ni falte ninguna palabra, o hasta que cada palabra tenga el significado que tú quieres darle y no otro parecido o aproximado; de ahí que siempre diré que el escritor, el verdadero escritor, siempre está aprendiendo.

E.B.-¿Vives la soledad del escritor? ¿Necesitas compartir lo que escribes con alguien? ¿Grupos o tertulias literarias, familiares, amigos…?

D.G.-Yo soy la soledad, tío. Y no necesito compartir nada de lo que escribo hasta que estoy seguro, o casi, de que lo que he escritor tiene la calidad suficiente como para ser compartido. Lo que sí tengo por costumbre hacer es que cuando tengo un poema del que estoy casi seguro, es tratar de editarlo en alguna revista o en algún blog, pues un poema cambia mucho, a veces para mejor y otras para peor, una vez lo ves impreso. De grupos, tertulias y demás paso cantidad. Considero que tengo puntos en común, sobre todo, con la “Poesía de la conciencia” y con algunos aspectos del “Realismo sucio”, pero eso de ir a tertulias y demás me parece una pérdida de tiempo total o por decirlo de otro modo: me parece un chupapolleo del que paso.

E.B.-¿Alguna vez te has sentido bloqueado? Si la respuesta es sí ¿Cómo lo has superado?

D.G.-Tengo tantas cosas que escribir y que no me va a dar tiempo en esta vida a escribirlas que nunca he tenido problemas de bloqueo. Pero lo que sí tengo son serios problemas, a veces, depresivos, o de agotamiento mental, y durante ese tiempo no suelo escribir ni leer ni hacer nada de nada.

E.B.-¿Cuál es la frase o párrafo que más te ha dolido suprimir en alguno de tus escritos?

D.G.-Si te refieres a frases suprimidas por la censura, he de decirte que nunca he suprimido una frase o párrafo o nada por ese motivo, la censura. Y los versos o frase o párrafos que he suprimido de mis textos, en vez de dolerme me han servido para mejorar mis poemas, o eso pienso al menos.

E.B.-¿Cómo son tus relaciones con los editores? ¿Aceptas sugerencias en cuanto a cambios en el original o las consideras ingerencias en tu trabajo?

D.G.-Mis relaciones son buenas, al menos con los tres editores con los que últimamente he trabajado. Acepto sugerencias siempre y cuando yo, después de estudiarlas, llego a la conclusión de que contribuyen a mejorar el resultado final del libro. En caso contrario, no. De todos modos, he de decir que ninguno de estos editores a los que me refiero, me ha hecho ninguna sugerencia en ese sentido. Cosa que, como es natural, les agradezco a todos ellos.

E.B.-¿Qué tipo de público tienes en mente mientras escribes? ¿Crees que hay una diferencia entre la literatura “para mujeres” y la literatura “para hombres”?

D.G.-El único público que tengo en mente mientras escribo soy yo mismo.
Y no, no creo que haya una diferencia entre la literatura para mujeres y la literatura para hombres. Estamos en el siglo veintiuno, joder, y esa diferencia ya debería estar superada. Solo hay una diferencia y es entre literatura buena y literatura mala, independientemente de si quien escribe es del género femenino o del masculino.

E.B.-¿Aceptas la crítica? ¿Cómo te afecta en tu siguiente trabajo?

D.G.-Ni la acepto ni la dejo aceptar. Mi poesía no es objeto de crítica alguna hoy por hoy. Pero sea la crítica positiva o negativa, no creo que me afectara en nada en mi siguiente trabajo.

E.B.-¿Crees que escribir sirve de valor catártico? ¿Te enseña algo sobre tu propia personalidad?

D.G.-Sí, me sirve como catarsis, y me enseña algo sobre mi personalidad, pero claro, yo soy un poeta autobiográfico, de no ficción, que indaga en su propia vida y comportamiento y no tiene reparos en criticarlo.

E.B.-¿Qué se puede conocer de David González a través de sus historias? ¿Es él mismo o se esconde tras el velo de sus personajes y sus tramas?

D.G.-Se puede conocer su vida y la vida de otra peña que pertenece a las capas más desfavorecidas de la sociedad, esas capas de las que pasa hasta la puta iglesia católica. Y, vuelvo a repetirlo, el David que sale en mis poemas es el mismo David que escribe esos poemas. Yo no me escondo. Doy siempre la cara. Aunque me la partan.

E.B.-¿Cuál es tu ambición como escritor? ¿Dónde quieres llegar?

D.G.-Te respondo a las dos cuestiones a la vez: quiero llegar a escribir cada vez mejor. Lo demás son vanidad de vanidades y punto pelota.

E.B.-Y finalmente, ¿Qué consejos darías a un escritor novel con ganas de empezar a publicar?

D.G.-Ninguno. Cada persona es un mundo. Y los consejos que pueden irle bien a un escritor novel, a otro pueden irle de puta pena.

Gracias David. Y mucha suerte.

ENTREVISTA AL KEBRAN

Posted in Entrevistas on 21 septiembre 2008 by cuestiondeego

Andrés Ramón Pérez Blanco “El Kebrantaversos” es un autor que se ha forjado a si mismo. Todos los que le conocemos sabemos que es un tío genial. Un hombre con un corazón dorado y enorme. Un amigo en definitiva y un gran escribidor ocasional y a impulsos de tristes escritos, preso del tiempo que no deja de devorarle, de devorarnos, traficante de poetas y poemas, abducido por la luna que en su rincón duerme plácida y dulcemente cada noche. en definitiva un escritor mas de la cuerda que es la literatura. Hoy le hemos entrevistado aprovechando la salida de su “Satélite de inhóspito planeta“, libro que no nos cansamos de recomendar.

Eduardo Boix -¿Por qué y para qué escribe El Kebran?

Kebran -El “porqué” de mi escritura viene de mi mismo, y de fagocitar muchas lecturas, de todo tipo, desde diarios deportivos a libros de aventuras de JACK LONDON, aunque he de decirte que no soy persona de “porqués” sino de si “porqué si”. Pura víscera. No sé si me entiendes.
Para que escribo: para eyacular esas historias y poemas que circulan por mi interior, expulsarlas de algún modo. Si no lo hago, corro peligro de reventar.

E.B. -¿Cómo descubriste tu vocación?
K- Desde siempre me ha gustado escribir, aunque no soy un escritor de todos los días, sino de impulsos. Pero te comento que descubrí mi vocación porque de pequeño y de mayorcito siempre me ha gustado estar “a mi aire” y escribiendo es como mejor me encuentro, disfruto realmente cuando lo hago, aunque como ya he comentado ni escribo ni leo todos los días, por mil motivos y razones.
E.B. -¿Cuales son los escritores u obras que siempre te acompañan? ¿A qué tipo de libros vuelves siempre para releer?
K- Siempre me acompaña el poeta DAVID GONZÁLEZ, mi hermano, suelo leer y releer sus poemarios. Creo que sinceramente este autor debiera de ser más tenido en cuenta, sus poemas son auténticas obras de arte. Pero hay que saber leerlos.
E.B. -Cuando empezaste a escribir ¿Tenías en mente modelos literarios de escritores a los que querías imitar?

K- En otra entrevista comenté que decubrí la poesía de la mano de LEOPOLDO MARIA PANERO, a quién también considero un genio. Aún siendo un niño leí sus poemas y nunca me han abandonado. Me parece un poeta con una fuerza impresionante. Yo quería escribir como él. No sé si lo he conseguido (creo que no)
E.B. -¿Cual es el género literaria que ves más importante?
K- Me gustan mucho todo tipo de géneros, pero si te refieres a mis favoritos están el relato corto y la poesía.
E.B. -¿Tienes alguna manía a la hora de escribir? ¿Alguna rutina establecida o te basas en la inspiración del momento?
K- Como soy escritor de impulsos, la inspiración se me viene y se me va las mas de las veces. Nunca tengo un papel a mano para apuntar esa frase cojonuda que te acaba de salir. Y luego nunca vuelve. También y esto no se si es manía, suelo escribir de noche, me siento mas a gusto en esas horas, cuando la luna me/nos inspira.

E.B. -¿Qué piensas de los concursos literarios en el ámbito de la lengua hispana? ¿Son un recurso válido para escritores desconocidos?

K- Nunca me he presentado a un concurso. Es más no creo que tenga demasiado nivel para ellos. A mi no me gustan demasiado las normas de ningún tipo. Bastante alienados estamos ya como para dejarse guiar por una movida montada por cuatro que luego van a dar el premio al que más se la coma (literalmente o literariamente)
Aunque yo respeto que cada uno se dé a conocer como quiera o pueda, que se busque su vida como buenamente sepa, (cada uno es cada uno y los bueyes pá trillar)
E.B. -¿Cómo es tu proceso de corrección?
K- Te comentaré que en este libro esta labor la ha hecho de manera impagable la poeta y actriz Déborah Vukušić, a quién nunca podré agradecer todos sus consejos, puedo decir que SATÉLITE..Es lo que es por ella.
He de decirte que no tengo ninguna formación académica, nunca termine primero de BUP, así que mi escritura quizá sea algo atropellada y casi seguro con frases mal estructuradas, pero te aseguro que le pongo todos los cojones del mundo.

E.B. -¿Vives la soledad del escritor? ¿Necesitas compartir lo que escribes con alguien? ¿Grupos o tertulias literarias, familiares, amigos…?

K- El escritor siempre se siente sólo. Al menos esa es mi sensación. Es una sensación extraña, como un apesadumbramiento eterno, o ver otras cosas que el resto de la gente no ve o no quiere ver.
Si que me gusta compartir lo que escribo. De hecho, lo comparto todo. En el fanzine CREATURA, en mi blog, en el libro. Cuando dudo de algo siempre lo suelo enviar a gente en quién confío para que me den su opinión. A esta gente la he conocido por Internet, mayormente. Aquí donde vivo no hay que yo sepa, tertulias literarias, ni mucha gente a la que le interese la literatura, la literatura de verdad.
E.B. -¿Alguna vez te has sentido bloqueado? Si la respuesta es sí ¿Cómo lo has superado?

K- Me siento permanentemente bloqueado, permanentemente peculiar, ese puede ser para mí un buen apelativo. En la vida creo que todo se supera, salvo que la Parca te visite. Entonces, todo se acabó. Ante mis continuos bloqueos pues los supero con tripas-corazón y poniéndole muchas ganitas de nuevo, continuamente.
E.B. -¿Cuál es la frase o párrafo que más te ha dolido suprimir en alguno de tus escritos?
K- No me suele doler quitar cosas cuando son innecesarias, de hecho SATÉLITE está muy, muy recortado. Ha quedado la esencia.
E.B. -¿Cómo son tus relaciones con los editores? ¿Aceptas sugerencias en cuanto a cambios en el original o las consideras ingerencias en tu trabajo?

K- No he tenido mucho contacto con editores, esta pregunta aún no puedo contestarla de modo correcto. Supongo que habrá buenos, malos y peores editores.
Acepto sugerencias de gente que sé que sabe más que yo de esto, aunque cómo escribe mi hermano DAVID GONZÁLEZ en el prólogo aquí hay sólo aspirantes. Y una cosa tengo muy clarita en este mundo NADIE ES MAS QUE NADIE. Y quién se crea alguien es (al menos para mí) una puta mierda.
E.B. -¿Qué tipo de público tienes en mente mientras escribes? ¿Crees que hay una diferencia entre la literatura “para mujeres” y la literatura “para hombres”?

K- Escribo para quién me quiera leer, independientemente de sexo, edad y condición. Lo que verdaderamente importa es que tu trabajo llegue, y que luego guste. Y si no te gusta, pues lo siento, pero esta es mi manera de hacerlo.
Creo que si que puede haber dos tipos de literatura dependiendo del sexo. Al menos se escribe y se venden libros de esta manera. Otra cosa es saber como pueden ser esos libros.
E.B. -¿Aceptas la crítica? ¿Cómo te afecta en tu siguiente trabajo?
K- Acepto todo tipo de críticas constructivas. Las críticas creo que son necesarias para precisamente eso mejorar tu trabajo o darte un toque de atención (siempre con respeto)

E.B. -¿Crees que escribir sirve de valor catártico? ¿Te enseña algo sobre tu propia personalidad?

K- Por supuesto, mi escritura me purifica por dentro. Debiera de escribir y leer más, pero el necesario trabajo (del cual como y gasto y vivo) me impide disponer de más tiempo libre para poder dedicarlo a escribir y a leer. Con la escritura y con la lectura lo descubres todo de ti mismo, eso creo. No hay nada mejor que leer un buen libro para purificarse.
E.B. -¿Qué se puede conocer de Kebran a través de sus historias? ¿Es él mismo o se esconde tras el velo de sus personajes y sus tramas?
K- Te comento que mis historias y poemas tienen ciertos toques autobiográficos, bastantes jirones dejo en el papel. Pero no todo es yo en el SATÉLITE. También hay sueños y poemas de esos rarísimos que no hay por donde cogerlos.
E.B. -¿Cuál es tu ambición como escritor? ¿Dónde quieres llegar?

K- No tengo muchas ambiciones en ningún terreno. Quiero llegar al corazón de la gente. Con eso me conformo.
E.B. -Y finalmente, ¿Qué consejos darías a un escritor novel con ganas de empezar a publicar?
K- Si tienen un poco de pasta, que se la gasten en autoeditarse. So pena de que seas muy bueno, ganes algún concurso literario de los que escribíamos antes es muy difícil publicar. Yo me he tirado al barro yo solito. Eso sí, con la inestimable ayuda de muchos amigos: David González, Gsús Bonilla, Déborah Vukušić, Leticia Vera, Ana Rodríguez Pastor, Ángel Rodríguez, Dioni Blasco y Javier Das. Sin todos ellos SATÉLITE no existiría, estoy seguro. Y gracias a ellos, y no a mi, SATÉLITE es lo que es. Es un libro hecho con todo el cariño del mundo. Y con el mismo cariño se debe leer.

Gracias Kebran y suerte en tu andadura.